En un diario
deportivo se leía lo siguiente: “ES FÁCIL CONSEGUIR JUGADORES,
LO DIFÍCIL ES HACER QUE JUEGUEN EN EQUIPO”,
En los sistemas
empresariales, en los grupos sin fines de lucro, y en muchas
organizaciones de diversa índole existen problemas que se
antojan simples pero que por su frecuencia dañan seriamente los
objetivos para lo que fueron creados, estos problemas son:
ausencias, retardos y problemas de comunicación.
Ausencias: sobre
todo un día después del descanso, en algunos países le llaman
(San Lunes). Alguien se puso a escribir en tono humorista,
“100 pretextos para justificar sus ausencias y 100
pretextos para justificar sus retardos”, lo cierto es que una
falta ocasiona que un equipo de trabajo no de resultados
adecuados.
Retardos: Este
problema es tan serio que la productividad de las organizaciones
merma considerablemente sus resultados, y la razón es muy
simple, no se puede empezar a trabajar o no se trabaja
adecuadamente hasta que todo el equipo de trabajo esta completo,
en una junta de trabajo o en una clase, las personas que llegan
tarde, interrumpen constantemente las ideas que se están
exponiendo o bien, por esperar a un integrante se tiene que
retrasar la junta de trabajo o la clase.
Comunicación: Tan
grave es este problema que en algunas universidades
latinoamericanas han diseñado una carrera llamada
“Ciencias de la Comunicación”. En la practica la falta de
comunicación o la comunicación distorsionada genera graves
problemas a nivel de empresa o de equipos de trabajo, en
ocasiones nulificando las metas de los equipos de trabajo.
En las empresas
existe el recurso de los contratos de trabajo y en último caso
la Ley Federal del Trabajo, En un equipo deportivo a nivel
profesional existen las sanciones económicas, pero en las
organizaciones sin fines de lucro queda en sus integrantes
como un asunto de conciencia.
En una organización
sin fines de lucro, donde los integrantes tienen títulos
honoríficos sin recibir remuneración alguna, es donde
verdaderamente el ser humano tiene la oportunidad de darse sin
condición, sin ataduras ni reservas y de seguir las normas no
por el temor a una sanción sino por amor al orden, por un deseo
superior de servicio y con el deseo de dejarles a los que vienen
detrás, un mundo mejor.
No faltar, llegar
puntualmente y comunicarse adecuadamente eleva la moral, la
conciencia, da ejemplo a los demás pero sobre todo mejora el
trabajo en equipo y propicia que se cumplan los objetivos
para lo que fue creada la organización.
Jorge Nájera.